Juan Carlos Bolaños Brenes – I FPEJ – Diócesis de Alajuela
Hace doce años, en medio de una inquietud por renovar la forma en que el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles comunicaba el mensaje del Evangelio, nació el programa #Testigos, un espacio que ha logrado unir creatividad, fe y compromiso pastoral para anunciar con alegría el ser discípulos de Jesús.
Lo que hoy conocemos como #Testigos, comenzó siendo un conjunto de esfuerzos dispersos: la misa vocacional proyectada en la capilla Mayor del Seminario, la revista “El Testigo”, y el programa de radio “Heme Aquí”, transmitido en diversas emisoras católicas del país. Sin embargo, bajo el liderazgo del entonces seminarista y hoy sacerdote, el Padre Janne Rishor Villalobos, quien fue coordinador del entonces Departamento de Medios del Seminario, surgió la necesidad de integrar todas estas áreas en una sola entidad comunicativa. Así nació Testigos, un nombre que resume no solo una marca, sino una espiritualidad y una misión: ser testigos de la alegría y de la vocación.
Inspirados por los santos Juan XXIII y Juan Pablo II, cuyas canonizaciones marcaron significativamente el inicio del programa con su primer episodio sobre la santidad; los seminaristas emprendieron una nueva etapa en la que la radio, la revista, los audiovisuales y el vínculo con medios de comunicación comenzaron a trabajar en sintonía.
Bajo la guía del Espíritu Santo
El programa se transformó no solo en nombre, sino también en forma y fondo. Pasó del audio a video, ampliando su alcance a redes sociales y plataformas digitales. Además, gracias al trabajo articulado con la Red Nacional de Medios Católicos, el mensaje de Testigos se extendió, formando una comunidad mucho más amplia. Este crecimiento incluyó también la distribución de la revista impresa, que amplió su tiraje de 1.000 a 3500 ejemplares anuales para el año 2025.
Cada semana, cuatro seminaristas lideran la conducción del programa, invitando a personas que comparten experiencias de fe, vida vocacional y testimonio cristiano. Desde las diferentes vocaciones, #Testigos es un altavoz de la riqueza vocacional de la Iglesia costarricense, no se apagó durante el tiempo de la pandemia, sino que vía zoom, se mantuvo comunicando historias de salvación que comparten la alegría de la vocación.






Hoy, con un moderno estudio audiovisual en el propio Seminario y retransmisiones en más de diez plataformas, el programa continúa llevando la Buena Noticia a rincones impensados. Más allá de los números, el mayor fruto es ver cómo la evangelización ha encontrado nuevos caminos y cómo los jóvenes seminaristas han sabido “primerear”, en palabras del Papa Francisco, en los espacios digitales, acercándose al corazón de las personas donde hoy se juega su fe y el sentido de su existencia.
#Testigos no es solo un programa, es una comunidad, una misión y una historia que sigue escribiéndose con pasión y esperanza. Nuestro único objetivo es anunciar el gozo del encuentro con la persona de Jesús, muerto y resucitado, quien ha transformado nuestra vida, e invitar a todos a dejarse amar y transformar por su amor.
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